Soluciones eliminar gas radon

¿Sabes cómo puede llegar a afectar en un edificio y en sus ocupantes ese gas invisible llamado radón?

Existe una relación directa entre la exposición prolongada al radón en espacios interiores de edificios y la salud, y ese es el motivo por el que cobra importancia la realización de un diagnóstico certero y la aportación de soluciones de protección para garantizar la calidad ambiental interior.

Si quieres saber más sobre cómo influye la presencia del radón en tu vida, este artículo te interesa.

Empezamos.

Qué es el gas radón

El radón es un gas radiactivo de origen natural, incoloro, inodoro e insípido, su concentración media en el aire libre es baja, entre 5 Bq/m3 y 15 Bq/m3, pero en los espacios cerrados como edificios de viviendas y centros de trabajo puede ser más elevada, sobre todo en ambientes poco o mal ventilados.

Se produce por la desintegración radiactiva de las trazas de uranio que existen en el suelo y las rocas que hay debajo de los edificios, y tiene tendencia a acumularse en espacios cerrados al liberarse a través de aguas subterráneas, materiales de construcción, fisuras, juntas mal selladas, grietas en los cimientos u otro tipo de aberturas del edificio.

La modificación del Código Técnico de la Edificación (CTE) mediante Real Decreto 732/2019 de 20 de diciembre de 2019 es de obligado cumplimiento e incluye nuevas exigencias de salubridad para la protección frente al gas radón y a favor del confort, la salud y la seguridad de las personas.

La mayor parte de los edificios presentan concentraciones bajas de radón, pero existen zonas en España, que por su geología, son consideradas de riesgo potencial por la presencia de gas radón.

Según las medidas realizadas por el Consejo de Seguridad Nuclear, existe la probabilidad de que los edificios sin medidas de protección frente al gas radón, presenten concentraciones por encima del nivel de referencia de 300 Bq/m3, en Galicia, Castilla y León, Extremadura,  Castilla La-Mancha y la Comunidad de Madrid.

Consulta el mapa del potencial de radón en España.

Vamos a ver más detalles sobre este gas que en el exterior se disuelve en la atmósfera y no es perjudicial, pero que su predisposición a concentrarse en el interior de los edificios pone en peligro la calidad del aire y por tanto, también la salud de las personas.

Descubre cómo llega el gas radón a los edificios

El gas radón en ambientes exteriores se diluye, pero en espacios cerrados y poco ventilados de edificios, tiende a acumularse, y es entonces cuando se convierte en un verdadero problema especialmente cuando el tiempo de exposición es alto como en el caso de viviendas, oficinas y otros centros de trabajo.

Su presencia procede sobre todo del suelo. En parte por su proximidad y porque su densidad es superior a la del aire (pesa 7,5 veces más), tiende a concentrarse en sótanos o en plantas bajas.

Cualquier edificio puede tener un problema de gas radón.

Y su presencia continuada es una de las causas que puede dar lugar en muchos casos a la aparición del síndrome del edificio enfermo.

Conoce sus implicaciones para la salud

A causa de una exposición prolongada, el radón puede presentar un peligro real para la salud.

Si, al respirar, accede gas radón al torrente respiratorio, las partículas se pueden adherir al tejido pulmonar y dañar el ADN dentro de las células.

Según la OMS, el radón es la segunda causa más importante de cáncer de pulmón después del tabaco en personas expuestas a altas concentraciones de este gas, y el riesgo es más elevado en el caso de los fumadores por los efectos sinérgicos entre del radón y el tabaquismo.

No produce síntomas inmediatos, pero es aconsejable realizar una prueba de detección para que un laboratorio acreditado garantice con seguridad que no hay acumulaciones de gas radón en cualquier parte de un edificio.

Elimina la concentración de radón

Existen métodos eficaces, duraderos y rentables para prevenir la entrada de radón en edificios de reciente construcción, y también para reducir la presencia de radón en edificios ya existentes.

El objetivo es conseguir que en el interior de los espacios habitados la concentración disminuya por debajo de los umbrales más perniciosos para la salud, que aunque según la normativa europea es de 300 Bq/m3,  la OMS recomienda niveles por debajo de 100 Bq/m3.

Contacta con una empresa especializada, toma el control y evita exposiciones innecesarias al radón.

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